Nuestro pan del dí­a

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memorias de una becaria

Adiós con el corazón que con el alma no puedo… y no es que me haya dejado llevar por las secuelas del espíritu consumista de San Valentín (ayer), sino que el legado de esta becaria llega a su fin. Las despedidas nunca fueron mi fuerte así que permitidme ser breve.

Tras unos tres meses y pico en Kiu con sus respectivos almuerzos, habéis conseguido que me sienta como una más de esta gran familia. Y es que no sólo puedo agradeceros todo lo que he aprendido (que aunque no lo creáis es mucho) sino también el compañerismo incondicional que he recibido.

Ha sido un honor ser “chica Kiu” durante este tiempo.Mil gracias de verdad, a todos y cada uno de vosotros.